Lo que comenzó con la venta de biblias y dulces, pronto evolucionó gracias a los talentos individuales de cada una: Justina, una costurera excepcional; Eustolia, una visionaria que traía moda internacional; Lupita, la mente empresarial; y Coco, la fuerza impulsora detrás del crecimiento de la tienda.
En 1959, este espíritu emprendedor se materializó con la inauguración de Modas Fashion en un edificio histórico, especializándose en prendas para ceremonias religiosas, y Femmina, una tienda vanguardista de trajes sastre y vestidos de noche. Ambas se consolidaron rápidamente como referentes de moda en la región, cimentando un legado de calidad y cercanía con sus clientes.